• David Placer

Venezuela al revés

En la Venezuela al revés, en el país patas arriba, las bandas criminales encarcelan a los ciudadanos de bien. Los grupos de exterminio detienen a aquellos que tienen la osadía de buscar medicamentos para donarlos a los ancianos sin recursos.


Ellos son los nuevos enemigos. En la Venezuela al revés, la dádiva es criminal, la solidaridad es un delito, porque sólo los delincuentes que han asaltado el poder pueden ejercer la beneficencia. La completa sumisión de un país también pasa por tener el monopolio de las medicinas y la caridad.


Convite, una ONG venezolana dedicada a la distribución de medicamentos entre los ancianos con escasos recursos, ha sido allanada este martes. La FAES, ese organismo parapolicial e ilegal, detuvo a su director Luis Francisco Cabezas. Su delito: ayudar, donar medicinas, paliar la desasistencia en un sistema sanitario colapsado dentro de un país quebrado.


En septiembre, el grupo irregular criminal del gobierno también detuvo a ocho trabajadores de la ONG Acción Solidaria, que dona medicamentos a los más necesitados. Otro delito flagrante para la dictadura en la que la enfermedad puede ser un método de control social.


En la Venezuela al revés, los balseros huyen de un país rico a una isla pobre. Y pierden la vida en ese mar de la fatalidad. Los cadáveres flotan y nadie investiga, porque quienes deben investigar, participan en el negocio del tráfico de personas.


Y los responsables, el régimen, la dictadura, el desgobierno, culpa al enemigo exterior, Estados Unidos. Al enemigo interior, la oposición venezolana. Y al enemigo anterior, los gobiernos pasados que no gobiernan desde hace más de 20 años.


Y mientras tanto, los gobiernos emiten comunicados de preocupación. Muestran su consternación: alertan, condenan y se preocupan por el país patas arriba. La Corte Pernal abre una investigación para investigar un posible juicio contra el depredador del país que hoy yace patas arriba y que sólo espera el ataque final, la mordida definitiva para desfallecer mientras el mundo mira hacia otro lado.