• David Placer

Trump y Biden: las promesas, los gestos y los hechos

Con relación a las herencias presidenciales, decía nuestro Arturo Uslar Pietri que lo importante no es cómo llega un presidente, sino cómo se va.


Donald Trump abandonó la Casa Blanca sin acudir a la toma de posesión de su sucesor, Joe Biden. El nuevo presidente asumió las riendas de un país dividido, pero hoy resulta difícil imaginar cómo se encontrará Estados Unidos en 2025.


Ante los ojos del mundo, Trump fue un presidente altivo, arrogante y caprichoso. Para los venezolanos, ha sido el presidente que más interés mostró contra la dictadura venezolana. Trump llegó con un agitado discurso contra Maduro y vaticinó su pronta salida del poder. Esa fue su promesa. Amenazó, sancionó e, incluso, insinuó operaciones militares. Esos fueron los gestos. Pero Trump se fue y Maduro sigue. Esos son los hechos.


De su ruta con Venezuela, Biden no ha dicho nada muy distinto a lo defendido por Trump. El nuevo presidente aseguró que aumentará la presión y las sanciones contra Maduro. Esa es su promesa. Su secretario de Estado, Antony Blinken, declaró que mantendrá la misma visión que la administración Trump: Maduro es un cruel dictador y Guaidó es el representante del último poder democrático en Venezuela. Ese es su gesto. Falta por ver, y esa es la gran incógnita, cuáles serán sus hechos.


Desde los sectores opositores que han tenido los primeros acercamientos con la nueva administración, se percibe que la Casa Blanca podría activar otro diálogo para facilitar unas elecciones presidenciales en Venezuela. Sería el cuarto intento tras las negociaciones falsarias y fallidas de República Dominicana, Noruega y Barbados. Y el chavismo, muy probablemente, preparará una nueva trampa.


Biden llegó al poder sin ser reconocido por su antecesor y con un país dividido. Ya sabemos cómo llegó Maduro, que ha sobrevivido a las sanciones de Obama, a la presión de Trump y ahora recibe, casi triunfante, a Biden. Eso, como diría Uslar Pietri, no es lo importante ahora. Lo importante es cómo se va a ir.



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