• David Placer

La “pranificación” de Venezuela

En una nación normal, los delincuentes ingresan en prisión para pagar sus penas, pero en Venezuela, los delincuentes gobiernan las cárceles y expanden, cada vez más, su control sobre el resto del país.


El crimen ha tomado el poder. Desde Miraflores hasta la última mina de oro. Los pranes, delincuentes que gobiernan las cárceles o los barrios, a veces colaboran y otras someten a las fuerzas del Estado a sus intereses y a sus negocios criminales.


La última muestra ha sido la toma de la Cota 905 esta semana, cuando una banda intentó robar baterías antiaéreas de una sede policial. Mataron a una mujer que estaba cocinando en casa cuando recibió una bala perdida, robaron la moto a un médico y hasta cortaron el tránsito. El líder criminal, “El Koki”, asesinó a sus secuaces cuando fracasaron en su cometido, según informaciones difundidas por los periodistas de sucesos. Horas después, liberó a varios policías secuestrados.


Esta misma semana también pudimos conocer que en el penal Puerto Ayala, en el estado Anzoátegui, el pran celebró los 15 años de su hija en una fiesta de 20 horas. Júnior “Paté de queso”, organizó el Vals entre rejas. Comida, fiesta y borrachera para los 4.000 presos que viven en el recinto bajo sus órdenes. Por la prensa también conocimos que el pran antecesor, “El Gringo”, tenía negocios con PDVSA y colaboraba con el grupo de Tarek William Saab.


Un dirigente estudiantil me informa desde Caracas que ya son varios los centros de estudiantes en liceos tomados por “la cultura pran”: dirigentes estudiantiles armados que aumentan su control por la fuerza.


Las instituciones colapsan. De la administración formal sólo quedan ruinas y polvo. Y mientras los sicarios alcanzan los negocios del petróleo y el oro, el país se asemeja, cada vez más, a una Somalia latina, a una nación sin Estado y sin ley, repartida entre piratas y delincuentes.


Nuestro reto ya no es acabar con el chavismo, sino reconstruir un país arrasado por el crimen. Y esa tarea no se resuelve con ni con negociación, ni siquiera con elecciones libres. ¿Alguno de ustedes ha escuchado algún plan?