• David Placer

El resentimiento detrás del “Está barato, dame dos”

Ayer publiqué un fragmento del documental “Mayami Nuestro” grabado en 1.981 y que muestra cómo los venezolanos compraban con desenfreno en Miami. En el post, muchos usuarios lamentaron cómo la prosperidad de la sociedad venezolana fue destrozada por el chavismo. Pero otros vieron una realidad distinta y criticaron la “opulencia” de una clase social que disfrutaba de las mieles del petróleo. Algunos escribieron que esa riqueza rápida fue el inicio de una sociedad desigual que precipitó la llegada del chavismo.


Si bien es cierto que la democracia venezolana tuvo gravísimos errores y no supo erradicar las enormes bolsas de pobreza y evitar las grandes desigualdades, quiero salir hoy en defensa de ese país antes de la era Chávez.


En esa publicación, varios seguidores lamentaron que nunca pudieron disfrutar de esa abundancia y que nunca viajaron a Miami. Yo tampoco. De niño, nunca fui a Miami ni a Disney, porque mi familia no lo podían pagar. Pero crecí en un país en el que mis padres, con trabajos humildes, pudieron pagarme una buena educación. Y esa democracia, esos gobiernos de la “Cuarta República”, me permitieron estudiar en una de las mejores universidades de América Latina. Y allí, en la Universidad Central de Venezuela, no sólo la educación era gratuita, sino que ofrecía tres comidas (desayuno, almuerzo y cena) a precios irrisorios. Además, concedía becas (dinero en efectivo) a los estudiantes con menos recursos.


Ese país, con sus profundos defectos, dio enormes oportunidades a quien trabajaba y luchaba para surgir. Ese país del “Mayami Nuestro” también becó a grandes talentos para formarse en las mejores universidades del mundo y permitió prosperar a cientos de miles de inmigrantes.

Yo también quería ir a Miami en los años ochenta, pero disfruté un país en el que los sectores desfavorecidos comían arroz, caraotas y arepas tres veces al día.


Hoy, 40 años después, donde algunos, tal vez con resentimiento, ven en “Mayami nuestro” a unos “sifrinos” prepotentes que aceleraron la llegada del chavismo, yo sólo puedo observar a una clase trabajadora que pudo disfrutar de un país de grandes oportunidades.