• David Placer

El exilio dorado de D’Agostino, el cuñado de todos

Francisco D’Agostino, el último venezolano sancionado por Estados Unidos, construye su exilio dorado en la isla de Mallorca, según ha publicado esta semana El Confidencial.


Por dinero, D’Agostino a veces parece más cerca del chavismo y otras, más cerca la oposición. Pero, la realidad es la de casi todos los boligurgueses: no lo mueven las ideologías de derechas ni de izquierdas. Lo suyo es sólo la plata.


Francisco D’Agostino es señalado por ser el cuñado de Henry Ramos Allup, pero es menos conocido por ser cuñado de otro mediático opositor, Eladio Lárez, ejecutivo de RCTV, y yerno de Víctor Vargas, dueño del Banco Occidental de Descuento (BOD), conocido como “el banquero rojo”.


Está conectado en familia y negocios con los herederos de las últimas dictaduras de Venezuela y de España. En Madrid, vive otro de sus cuñados: Luis Alfonso de Borbón, bisnieto del dictador español Francisco Franco y primo segundo de Felipe VI.


La prensa venezolana ha reseñado ampliamente sus relaciones con los bolichicos de Derwick, la empresa de Alejandro Betancourt que vendió chatarra eléctrica al régimen chavista y que, una vez cobrados los contratos millonarios, sumió al país en las tinieblas.


La mano de D’Agostino siempre ha terminado en grandes negocios, incluidos el del Banco de Dakar, en Senegal, fundado por los bolichicos venezolanos junto con otros empresarios españoles que se han movido en el círculo del Rey Juan Carlos I.


D’Agostino siempre ha negado sus vínculos con la dictadura chavista pero el gobierno de Donald Trump lo incluyó en la lista de sancionados de la OFAC antes de abandonar el poder tras acusarlo de ayudar a Nicolás Maduro a evadir las sanciones internacionales.


D’Agostino, que ha vivido entre Caracas y Nueva York, ahora se ha asentado en la plácida Mallorca. Entre yates y magnates, allí podrá descansar, a salvo de las sanciones internacionales, D’Agostino, el cuñado de todos.