• David Placer

Baduel: un apellido con pena de cárcel en Venezuela

En 2013, visité en dos ocasiones a Raúl Baduel en la cárcel de Ramo Verde. Cuando Maduro se estrenaba en Miraflores, el compadre que rescató a Chávez de la cárcel hace 19 años, había pagado cara su acción. Entonces, Baduel, convencido de que la guerra con el chavismo también es espiritual, me hizo una confesión. “Fidel me mandó a poner preso”.


Baduel cuenta que Castro quiso conocerlo en persona para tener una conversación banal con él y con Chávez. El encuentro tenía un sólo propósito: observarlo. Sólo hizo preguntas sin aparente importancia, pero Castro había visto en él un potencial traidor. Primero fue destituido como ministro de la Defensa y luego condenado prácticamente a una cadena perpetua al margen de cualquier juicio justo.


En mi primer libro, Los brujos de Chávez, Baduel confiesa que el chavismo hace brujería en monumentos de la Nación. Él, como exministro de Defensa, lo sabe bien. Pero también tiene liderazgo militar y por eso ha sido señalado como un potencial peligro. Y no sólo él, sino sus hijos. Hasta ahora tres han estado en prisión: Raúl Emilio, Raúl Iván y Adolfo Baduel, que es torturado en El Helicoide, según ha denunciado su familia. Y Gerardo Carrero, esposo de su hija Andreina, que denunció hace algunos años las torturas sufridas en El Helicoide, y que plasmé en mi segundo libro “El dictador y sus demonios”, también ha sido encarcelado.


Cuando Chávez vivía, Raúl Baduel tenía una pequeña cocina y un baño en su celda en Ramo Verde. Hoy, él y sus hijos son sometidos a torturas físicas y psicológicas y con largos períodos de incomunicación a capricho de sus carceleros. Los prisioneros le han advertido a la familia que sus denuncias tendrán peores consecuencias para sus familiares presos.


Mientras permanezca la tiranía, los Baduel, juzgados por su apellido, serán siempre los presos de un régimen que encarcela para amedrentar, que tortura para silenciar, que se ensaña para hacer claudicar. El ensañamiento chavista parece mucho más cruel hacia su propia disidencia.


Foto: Los hermanos Baduel frente a “La Tumba”, la cárcel más emblemática del chavismo.